piątek, 22 listopada 2019

Atrapados


- !Venga, vamos!  ¡Poneos de pie! No sé qué cosas interesantes todavía ocultáis aquí, así que no voy a mataros ahora... – al decir esto miró cada uno de nosotros. - Para que no nos molestéis, vais a pasar un poquito de tiempo en el sótano. Quizás resulte que todavía sois útiles...

Nos pusimos de pie y, todos siguiendo con las manos atadas con la misma cuerda, bajamos al sótano. En realidad, era un espacio de mi anticuario que no usaba nunca. Tengo miedo de este tipo de cuartos. Me dan miedo y asco a la vez. Oscuros, húmedos, llenos de arañas... Pero en ese momento, justo un lugar tan desagradable era nuestra salvación. Nos dio algunos minutos más siguiendo vivos.

Oímos el sonido de la clave cuando el secuestrador  nos ecerró debajo de la tierra y nos quedamos en el sótano con una bombilla que emitía una luz muy tenue que aún intensificaba nuestro miedo.
-¿Qué hacemos? –  susurró Roberto después de dos minutos del silencio total. La misma pregunta rodeaba en las cabezas de cada uno de nosotros, pero no teníamos el valor de decirla en voz alta.Y además quedó sin respuesta.

Gracias al hecho de que la cuerda era bastante larga y que permitía movernos un poco, Roberto,que estaba al principio de la cuerdase alejó de nosotros y marchó hacia los rincones no iluminados. -Tiene que haber algo aquí que nos pueda ayudar... – dijo con el último rayo de esperanza. Abrió algunos armarios, pero encontró solamente libros y documentos. No había ninguna herramienta que nos podía servir como un arma contra los secustradores.

Roberto se alejó aún más. -¿Oís? Mis pasos suenan diferente aquí. ¿Habrá algo debajo?
Se arrodilló y, como allí no había luz, trató de comprobar con sus manos qué estaba allí. Oímos un sonido de abirir la puerta.

-¡Mirad! ¡Un túnel!






Brak komentarzy:

Prześlij komentarz