piątek, 8 listopada 2019

Una mala decisión

Al oír los fragmentos del libro de Amelia todos quedamos con la boca abierta, pero Emilio nos bajó de la nube:
-Hay muchas informaciones nuevas y pienso que no deberíamos tener prisa con tomar decisiones con lo que vamos a hacer. Hay que discutir sobre todas las posiblidades para elegir la mejor. Teniendo en cuenta la importancia de estos documentos tenemos que ser prudentes, no necesitamos ningún lío en este asunto.
-Pues, yo estoy completamente de acuerdo. Pero, quiero destacar un detallito: estamos aquí todo el día y ya me estoy muriendo de hambre. En esta situación, no puedo pensar en ninguna otra cosa sino en espaguetis a la boloñesa...Pues mi propuesta es: una cena deliciosa en una buena companía. Las soluciones para nuestro asunto van a entrar a nuestras cabezas inmediatamente. ¿Qué os parece? – Roberto nos miró con una sonrisa incitante
- Bueno, sí, tienes razón – todos estábamos de acuerdo y nos fuimos a una restaurante con comida italiana que está a 5 minutos de mi anticuario.


Pasamos el tiempo muy bien, comiendo y discutiendo del asunto. Roberto había tenido razón, durante la cena se nos aclaró el plan de nuestros siguientes pasos. Estábamos volviendo, todos de buen humor, cuando vi que la puerta del anticuario había sido forzada. Entré y noté que en la mesa no había ni los libros ni el mapa.
Eh.. Y Emilio no quería meternos en ningún lío... 
¡No me lo puedo creer! ¿Por qué habíamos dejado cosas tan importantes sin ninguna protección?  ¿Cómo podíamos ser tan irreflexivos?






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