Al oír
los fragmentos del libro de Amelia todos quedamos con la boca abierta, pero Emilio
nos bajó de la nube:
-Hay
muchas informaciones nuevas y pienso que no deberíamos tener prisa con tomar
decisiones con lo que vamos a hacer. Hay que discutir sobre todas las
posiblidades para elegir la mejor. Teniendo en cuenta la importancia de estos
documentos tenemos que ser prudentes, no necesitamos ningún lío en este asunto.
-Pues,
yo estoy completamente de acuerdo. Pero, quiero destacar un detallito: estamos
aquí todo el día y ya me estoy muriendo de hambre. En esta situación, no puedo
pensar en ninguna otra cosa sino en espaguetis a la boloñesa...Pues mi
propuesta es: una cena deliciosa en una buena companía. Las soluciones para
nuestro asunto van a entrar a nuestras cabezas inmediatamente. ¿Qué os parece?
– Roberto nos miró con una sonrisa incitante
- Bueno,
sí, tienes razón – todos estábamos de acuerdo y nos fuimos a una restaurante
con comida italiana que está a 5 minutos de mi anticuario.
Pasamos
el tiempo muy bien, comiendo y discutiendo del asunto. Roberto había tenido
razón, durante la cena se nos aclaró el plan de nuestros siguientes pasos.
Estábamos volviendo, todos de buen humor, cuando vi que la puerta del anticuario
había sido forzada. Entré y noté que en la mesa no había ni los libros ni el
mapa.
Eh.. Y Emilio
no quería meternos en ningún lío...
¡No me lo puedo creer! ¿Por qué habíamos
dejado cosas tan importantes sin ninguna protección? ¿Cómo podíamos ser tan irreflexivos?

Brak komentarzy:
Prześlij komentarz