Después de haber obtenido los libros y el
mapa del hombre elegante, inmediatamente empezó a planear lo que hacer. Estaba muy emocionada y impaciente, pero no sabía dónde empezar.
Finalmente decidí llamar al arqueólogo que había confirmado
la importancia del mapa para la familia real. Además, como todo el asunto tiene
relación con la familia real, tenía que contactarme con los proprietarios del
museo que se encontraba en el castillo real. Esto es lo que hice para dar inicio
al resolver este misterio. No tenía tiempo para pensar más porque quería que todo ya empezara.
Todos los expertos con los cuales me contacté estaban de acuerdo que esto es un asunto de mayor importancia y decidieron poner
manos a la obra lo antes posible. Por esta razón, fijamos nuestro encuentro a
las 6 de la tarde en mi anticuario.
* * *
-¿Les molestaría que fumara? - nos preguntó Emilio, el arqueólogo anciano, encendiendo
un cigarro cuando empezó nuestro encuentro – Es que tengo mis costumbres y así
me concentro mejor – añadó con sonrisa.
Nadie protestó, aunque la verdad es que a mí no
me gusta el humo y, al contrario a Emilio, no me deja concetrar.
En primer lugar queríamos leer el libro, pero
cuando lo abrimos nuestro entusiasmo disminyó. Teníamos un problema, porque el
libro era en alemán y nadie de nosotros lo conocía. Frente a esteacircunstancia llamamos al Roberto, un traductor conocido, que decidió a ayudarnos
pero nesecitaba tiempo para llegar al anticuario. En espera de que llegue,
pasamos al mapa.
Cuando empezamos a analizarlo y por fin podía
mirar el mapa tranquilamente, me quedé atónita. Una de las indicaciones señalaba exactamente el punto donde estaba mi casa...
¿Qué es mi papel en este asunto? ¿Quizás el
libro tenga la respuesta?

